Con la farmacia hemos topado

Veo a través de Menéame la noticia de que el Hospital Clínico de San Carlos usará un robot para quimioterapia.

Creo que nunca he hablado sobre mi experiencia profesional en la farmacia del hospital. Aprovechando la noticia anterior y que estoy en plan “hay personal de enfermería donde menos lo esperas”, ¿por qué no hablar de ello?

Cuando empecé las prácticas de Enfermería, me di cuenta de lo poco que sabía sobre la organización de un hospital. ¿Servicio de lavandería? Ah, claro… ¿Informática? No había caído ¿Un servicio de farmacia?¿Como en la calle? Pues eso… que poco a poco fui conociendo la estructura y funcionamiento reales de una organización de este tipo. Y aún así, todavía hay cosas que me sorprenden ¿Sabíais que en un hospital hay biólogos, químicos e, incluso, físicos?

A pesar de ello, la expresión que puse cuando al firmar un contrato me dijeron que mi destino era farmacia fue una oda a la estupefacción. ¿Qué se supone que hace un enfermero en la farmacia del hospital?¿Preparar cajetines de medicación? No pintaba demasiado bien.

Sin embargo, mi paso por Farmacia, aparte de permitirme el conocer a gente fantástica de los que guardo un gran recuerdo y cariño (snif…), también me dio una nueva visión de cómo funcionan las cosas en los hospitales y, sobre todo, cómo se ven los servicios centrales de un hospital (Farmacia, Esterilización, Banco de Sangre…) desde el otro lado de la barrera.

Para empezar, en nuestro servicio de Farmacia contábamos con un sistema electrónico de prescripción. Curiosamente, todavía no contábamos con una historia clínica electrónica, por lo que era el propio servicio de Farmacia el que se encargaba de la transcripción de las prescripciones del formato papel al electrónico, realizaba la validación de la medicación y generaba los listados de medicación para la preparación de los carritos unidosis. Aunque no fuese un circuito que mejorase demasiado la seguridad del paciente, sí que permitía un mejor control del stock de los medicamentos, al estar toda la preparación centralizada. Por supuesto, siempre había sorpresas en forma de “os devolvemos estas 2000 ampollas de primperán que teníamos en planta. Por cierto, están caducadas”. No todo podía ser perfecto.

De la preparación de los cajetines se encargaban, sobre todo, las auxiliares de enfermería. Las enfermeras se dedicaban al maravilloso mundo de las cabinas.

Permitidme que os las presente:

 

Una cabina de flujo laminar horizontal

Cabina de flujo laminar horizontal

 

Y una cabina de seguridad biológica

Cabina de seguridad biológica

 

¿No son una cucada?

La primera es una cabina en la que se realiza todo tipo de trabajo estéril: preparación de nutrición parenteral de adultos y pediatría, preparación de medicamentos y sueros, preparación de fórmulas estériles… La segunda es una cabina de protección biológica que se usa para la preparación de los productos citostáticos. Y así, nos pasábamos la gran parte de la jornada laboral, preparando el material, poniéndonos las protecciones adecuadas y preparando productos. Os aseguro que era un trabajo bastante agotador, aunque la grata compañía ayudaba.

¿Alguien ha trabajado con una de estas cabinas?

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Y tú, ¿qué haces exactamente?

Si me diesen un Euro por cada vez que he oído esta pregunta… Bueno, de pobre no saldría, pero para un par de cafés al mes, tendría. Soy de aquellos profesionales de los que se sabe que están en un despacho, trabajando con ordenadores, pero nadie sabe qué hacen exactamente. Alguno, con más mala intención que otra cosa, dirá que me dedico a calentar la silla. Pues no… porque ya las tenemos con calefacción incorporada.

 

Quiero decir… dejad que explique un poco en qué consiste mi trabajo.

 

En ciertas latitudes se me llamaría un “nurse informatician”, cosa que suena muy raro. Por aquí se nos ha bautizado como enfermáticos: mitad enfermeras, mitad informáticos (todo marrones, me gusta añadir).

¿Y qué hace un enfermático? Pues puesto en bonito: “Nursing Informatics is the science and practice that  integrates nursing, its information and knowledge, with management of information and communication technologies to promote the health of people, families, and communities worldwide” (extraído de aquí). Dicho en román paladino, un enfermático se encarga de integrar la ciencia y conocimientos enfermeros en los sistemas de información. O, como una buena amiga mía dice: nos encargamos de traducir del lenguaje enfermero al informático y viceversa.

En el servicio estamos tres personas que, en función de nuestros conocimientos, nos hemos especializado en ciertas áreas concretas del hospital. Parte de nuestro trabajo consiste en ayudar a recoger las necesidades de los profesionales (tanto enfermeras como médicos), colaborar en el diseño de los circuitos y, en la medida de lo posible, al diseño y construcción de las diferentes herramientas dentro del sistema de información. Del mismo modo, servimos como facilitadores, en cuanto a que colaboramos con el servicio de informática aportando conocimientos y facilitando el testeo de nuevos desarrollos.

¿Conocéis a otros enfermáticos?

Minientrada

Día mundial de la Enfermería: donde menos te lo esperas

Mucho se ha escrito sobre el papel de la enfermera en nuestra sociedad, de nuestra visibilidad y de nuestra profesión, por lo que no voy a aburrir a nadie intentando reinventar la rueda. Es más, de un tiempo a esta parte, se podría decir que me estoy transformando, que más que una enfermera, me estoy convirtiendo en, lo que algunas personas llaman “enfermático”: mitad enfermera, mitad informático, todo marrones.

Y quizá por eso, cada vez soy más enfermera. Si bien es cierto que ya hace bastante que no estoy en contacto con el paciente, eso no quiere decir que haya perdido el contacto con mi profesión. ¿Acaso una enfermera dedicada a la gestión deja de serlo?¿Y las que investigan? El hecho de que cuenten con nuestra área de conocimientos para tareas que habitualmente se reservaban a otros profesionales implica que damos un valor añadido.

Es cierto que da la sensación de que estamos viviendo unos momentos de parálisis en la profesión en la que nos dejamos la piel, pero no vemos resultados. Que aunque haya gente brillante en nuestra profesión, montando campañas y planteándose una nueva visión de cómo hacer las cosas, la gran mayoría de los profesionales no las notan. Y, sin embargo, el hecho de que nos podamos encontrar a profesionales de la enfermería en lugares totalmente inauditos, hace que mire al futuro con curiosidad y me plantee “¿Dónde estará la próxima sorpresa?”.

 

P.D: ¡Ah, sí! Que he desempolvado el blog y tal… A ver cuánto dura

 

Consumir preferentemente antes de…

“Porque esto de la Henderson es… como un toro. Hay que tener conocimientos sobre cómo torearlo, fuerza para hacerlo y voluntad… ¡para no salir corriendo cuando estás delante de él! ¡Currupipi!”

Virginia de Ubrique

Resulta que desde el blog Conexión Enfermera se ha escrito sobre la vigencia que tiene el modelo Henderson hoy en día. Suscribo palabra por palabra la entrada y añado un par de cositas más.

Quien mucho abarca…

No sé cómo debió ser el proceso por el cual pasamos a ser estudio universitario. Es decir, ¿cómo y por qué se tomaron según qué decisiones?¿Quién decidió que los Diplomados en Enfermería debían tener 3 áreas de acción (problemas de colaboración, suplencia del paciente, dependencia del paciente?

Las comparaciones son odiosas

No puedo evitar comparar nuestra profesión con el resto de diplomaturas. Las que conozco trabajan en equipos multi-disciplinares, tienen un área de actuación muy bien definida y además cuentan con total independencia dentro de esa área. La situación más parecida a la nuestra es la que sufren los que se dedican a la informática… salvando las diferencias.

Ya no está de moda

Cada vez que me da por estudiar/repasar los modelos conceptuales de Enfermería, me doy cuenta de que todavía estamos buscando nuestra razón de ser. ¿Cuántos modelos distintos han surgido en los últimos 50 años? ¿Tres, cuatro… diez? Y no sé si ya es una cuestión de la sociedad o de la profesión, pero la gente se aferra a un modelo casi como a una religión. Me preocupa esa falta de flexibilidad y visión.

Entiendo que, a medida que la sociedad cambia, quizá nuestra profesión debería cambiar… o quizá no. A lo mejor estamos dándole demasiadas vueltas a algo que, probablemente, sea mucho más sencillo. A lo mejor lo primero que deberíamos hacer es tener claro qué hace una enfermera. O quizá hay tantos modelos porque es imposible saber qué hace una enfermera.

Qué raro… a mí me dijeron que las enfermeras cuidábamos a la gente. Será que definir qué es cuidar es más complicado de lo que parece.

Hem de fer un pensament (Hay que hacer un pensamiento)

Pronto llegará la hora en que tendrenos que pensar muy bien qué hace diferente a las enfermeras de los antiguos ATS (hoy en día, los técnicos de cuidados). Es más que probable que, lo que conocemos como Enfermera, sea algo casi utópico de ejecutar en según qué ambientes. Por poner un ejemplo: en el medio hospitalario, los problemas de colaboración tienen la máxima prioridad, seguido por la suplencia. Ya, si eso y queda tiempo… y viene alguna iluminada, nos ponemos con lo de la Henderson esa…

Dicen que la informatización ayudará a que se deje de perder tiempo con tareas burocráticas, lo cual permitirá una mayor dedicación a los temas propios de Enfermería. Esperemos que así sea.

¿Necesitamos a un "Punset" en Enfermería?

Tenía yo un tema rondándome la cabeza hace tiempo, pero no encontraba la “motivación” necesaria… Pero vía menéame, he encontrado una anotación en un blog que trata sobre divulgación científica. Entre otras cosas, se queja sobre la poca cobertura que se da a la ciencia hoy en día. La verdad es que, salvo 2 ó 3 revistas y algún que otro canal de pago, la presencia de la ciencia en los medio de comunicación es más bien escasa, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez cuesta más estar al día en estos asuntos.

No hace mucho, en un curso sobre Calidad, nos dijeron que, para estar al día en temas de Enfermería deberíamos leer una media de 8 artículos… al día! Quizá fue una exageración, pero uno no puede evitar ponerse a preguntar cuánto hay de cierto en esa afirmación… y después piensas en la última vez que actualizaste un protocolo y se te cae la cara de vergüenza.

Uno de los pasos dentro de la Enfermería basada en la Evidencia es, precisamente, la divulgación de los datos obtenidos tras poner en marcha prácticas basadas en la evidencia. La búsqueda de esos datos, si es que los hay, no es algo trivial: requiere de conocimientos en búsqueda de bases de datos que muchos profesionales no poseen y, aunque se tengan, una simple búsqueda puede ser algo farragoso, sobre todo si no encuentras lo que buscas a la primera y tienes que navegar por los procelosos terrenos de los términos relacionados.

Pero no es de los profesionales que quería hablar… aunque también nos afecte.

¿Qué esperan los pacientes de nosotros? Es una de esas preguntas que uno debe hacerse continuamente para ser capaz de mejorar el servicio ofrecido. Conocer esas expectativas no es fácil, pero merece la pena. El problema viene cuando el paciente espera X de nosotros y no sabe que, además de X, le podemos ofrecer Y, Z y otras letras del alfabeto. Y no es una cosa que me invente yo ahora: es una de esas preguntas que siempre están sobre la mesa y nunca acaban de resolverse del todo.

¿Por qué la sociedad no sabe lo que la Enfermería puede ofrecerles?

Seguro que alguien pensará que la gente no lo sabe porque hay muy poca gente que lo ofrezca. Es cierto, pero la gente es cada vez más consciente de sus derechos y empieza a reclamarlos. Quizá si supiesen que Enfermería es mucho más que dar la medicación, también reclamarían esos otros servicios.

¿Sabe la gente que podemos ofrecerles? No lo sé, pero no lo creo.

Lo que sí sé es que divulgación sobre Enfermería hacia el ciudadano no hay y, así, es imposible que las personas sepan qué somos capaces de ofrecer. En ese sentido, en el de la divulgación de la ciencia hacia la gente, Eduardo Punset hace una labor encomiable. Hay gente que lo tacha de soberbio o de ser demasiado afín a lo “new-age”, integrando ciencia con pseudo-ciencia… pero él sigue con su labor. Quizá necesitemos de alguien como él. ¿Qué opináis?

Yo, por si acaso, voy preparando la Punset-señal.

Circos entrópicos

Se lo comentaba el otro día al Señor Pez: menudo circo se ha montado con lo de Rayán.

En un Hospital, bueno, en todos los lugares de trabajo, a diario se cometen errores. La gran mayoría, sin consecuencias para los pacientes; algunos, fatales, como con el caso que comento. Si además le añadimos el “morbo” de que sea el hijo de la primera víctima de la gripe A, pues ya tenemos titulares para toda la semana… como ya se ha comprobado.

Lo “gracioso”, porque poca gracia hace, es que cuando llegue la hora del juicio, pocos se acordarán de esto… la enfermera, por desgracia, no. Y es que sentir que eres la responsable de la muerte de un paciente, no es algo para tirar cohetes de alegría. Fijaos que he puesto “sentir” y no “ser”: aunque haya algunos a los que les encantaría coger a esa enfermera y sancionarla de por vida (unos cuantos comentarios en Menéame dieron fe de ello), en la gestión moderna, los errores no son responsabilidad de nadie, sino problemas de gestión. ¿Es acaso el último eslabón en la cadena la responsable de que el error no haya sido detectado por el resto de eslabones en la cadena? Condenar y castigar a las personas sólo sirve para crear miedo en el sistema, haciendo que los futuros errores se escondan, impidiendo que el sistema sea capaz de retroalimentarse y, por tanto, ser capaz de mejorar.

Pero esto no es una reflexión de la gestión de los errores…

¿Alguien se acuerda de la Entropía? Quien más, quien menos, la estudió en química de BUP/ESO. Para refrescar la memoria, la entropía mide el caos, o desorden, del sistema. A mayor entropía, más difícil es predecir el comportamiento del sistema. Este concepto ha sido absorbido por otras ciencias, cambiando de forma, pero no de fondo.

Dentro de la teoría de la comunicación, la entropía nos dice la probabilidad de pronosticar la entrada de caracteres de una señal. Me explicaré un poco más: si yo recibo la siguiente cadena “Á-r-b-o”, puedo pronosticar que el siguiente carácter será una “l”, porque, en este caso, la entropía es nula; en cambio, recibir la cadena “X-o-y-z-h”, hace que la entropía sea muy alta, impidiendo pronosticar el siguiente carácter.

Esto, que parece de poca aplicación, tiene mucha más miga. Si en vez de caracteres, vamos recibiendo palabras, al recibir un determinante y un nombre, podemos pronosticar que lo siguiente será un adjetivo o un adverbio. Si subimos un peldaño más y vamos recibiendo sintagmas… Supongo que ya cogéis la idea.

Y ahora algo todavía más majo: aplicando la entropía al cuidado de los pacientes podríamos decir que ésta nos dice la probabilidad de pronosticar la evolución de un paciente en función de la información que ya hemos recibido. Por ejemplo, si vamos midiendo la tensión del paciente y recibimos valores normales, podemos pronosticar que, si no hay cambios en el estado del paciente, los siguientes valores también lo serán. Y no sólo la entropía es aplicable, sino que otros conceptos como la detección de errores o la redundancia de bits también se pueden aplicar.

Todo esto está muy bien… pero, ¿qué tiene que ver con el error de la enfermera de Rayán? Aparte de lo que ya he comentado, poco más… pero volviendo al principio, lo que me ha motivado para escribir es el circo que se ha montado y cómo la gente (y los medios de comunicación) enseguida ha enarbolado su bandera de la verdad y sacado conclusiones sobre la profesionalidad o competencia de la enfermera… y todo ello sin tener toda la información necesaria (es decir, un sistema con una entropía alta).

Así pues, ¿cómo puede la gente sacar conclusiones de un modo tan fácil sin conocer todo el sistema?¿Cómo podemos hacer una gestión del conocimiento eficiente si no somos capaces de analizar la información?

Ya nadie piensa en los niños…

… sólo se piensa en resultados electorales.
¿A qué viene todo esto? Bueno, eso habría que preguntarlo a nuestros políticos y el revuelo que se está formando con la reforma de la ley del aborto.
Si uno se para a analizar el tema, verá que se intenta atacar la reforma desde dos frentes (tres si metemos en la ecuación el tema de la píldora del día después):
-Por un lado tenemos el debate de que un feto de 14 semanas es un Ser Humano o no.
-Por otro se discute si una persona entre los 16 y los 18 años puede tomar la decisión de abortar sin el consentimiento paterno.
El primer punto es el que más ruido genera sin ser necesario: no hay forma humana de saber si eso es un Ser Humano (acepten la redundancia) porque nadie puede definir qué es un Ser Humano. Podemos filosofar, gritar y discutirlo todo lo que quieran, que es un debate estéril que no tiene, de momento, solución. La única aproximación que se me ocurre es el criterio que desarrolló Carl Sagan: podemos considerar Humano a un feto que tenga actividad cerebral, que es aquello que nos distingue de los animales, aunque por los pelos 😀 Así, antes de decidir abortar se deberían realizar pruebas que determinen si el feto tiene actividad cerebral o no, algo parecido a lo que se hace para determinar una muerte cerebral… vida en este caso.
Por supuesto, habrá quien diga que, al poseer alma, ya es un Ser Humano y que terminar con su existencia es una ofensa a Dios. Bueno, teniendo en cuenta que el alma no sufre en un aborto y que, por ser un alma inocente, irá derecha al Cielo, no veo yo muchos inconvenientes. Si después la madre se arrepiente de corazón Dios le perdonará el pecado y, si no se arrepiente, sufrirá una condenación eterna y todos contentos.
El otro punto viene por el argumento de que con 16 años no se está preparado para tomar esa decisión. ¿Y cuándo se está?¿Qué criterio hay que seguir? Estoy de acuerdo que poner como criterio una edad es reducirlo todo a algo puramente circunstancial: no hace mucho salió el caso de una niña de 13 años que decidió dejar de someterse a radioterapia. Estoy seguro que la decisión que tomó fue “adulta”: tenía toda la información y sopesó todas las posibilidades y sus consecuencias. ¿Pueden otros niños de su edad tomar ese tipo de decisiones? Estoy seguro de que así es, del mismo modo que he visto personas adultas tomar decisiones infantiles. Tener una edad determinada no es garante de que tus decisiones se correspondan con esa edad. Quizá sería más pertinente que cuando un menor (y algunos adultos) deban tomar decisiones de este tipo haya alguien que se asegure de que se tiene toda la información y de que ha realizado el proceso de reflexión adecuado. ¿Es quizá la enfermera esa persona?