El principio del principio

“El mar y la mujer, todo es mudanza”

Tirso de Molina

Ya ha empezado. Hoy, día 25 de Octubre de 2010, ha empezado de forma oficial el traslado al nuevo hospital. Se dejan atrás recuerdos y anécdotas y se da paso al temor y la incertidumbre… ¡y yo que me alegro, oiga!

Hacia delante

No es que me alegre que cierren el hospital. Ni me entristece. Para mí sólo es un espacio. Soy de los que piensan que el verdadero hospital lo formamos los trabajadores. Y no nos quedamos atras. ¡Al contrario! Seguimos hacia delante. Avanzamos. Progresamos.

Algo pequeñito

El Hospital Son Dureta ha realizado su función durante más de 50 años, pero ¿cuántos de esos años han sido verdadero avance? Hemos de recordar que, a día de hoy, el hospital nos viene pequeño… en algunos casos, diminuto. Hoy mismo iba por el pasillo principal y habría unas 50 personas en la puerta de accesso a Urgencias para ver a sus familiares. De pie. Formando un atasco maravilloso. Y todavía nos consideramos hospital de referencia.

Renovarse o morir

Por eso creo que necesitamos cambiar de hospital. Más que eso: ¡nos lo merecemos! No puede ser que cuando cae un chaparrón, la zona del sótano del hospital se inunde. No puede ser que los familiares de los pacientes no tengan ni un rinconcito para esperar. No puede ser que siempre estemos faltos de aulas y recursos para la formación. No puede ser que todavía tengamos habitaciones con 3 y 4 camas, hacinando a los pacientes y haciendo más difícil su recuperación. No puede ser que sigamos con camas que funcionan a manivela. No puede ser que sigamos teniendo platos de ducha que son casi una trampa mortal (y sin el casi). No puede ser… pero es. Y no debería ser así si queremos que el título de “hospital de referencia” no sea sólo un título más.

Tierra de oportunidades

Es por eso que me alegro de irme a un nuevo hospital. Porque sé que el verdadero hospital se lo merece y lo necesita. Lo necesita para crecer todavía más, mucho más. Pero hay que ir con cuidado, porque tampoco irse a otro hospital es la panacea para todos los males. Arregla bastantes de los que tenemos ahora, pero aparecerán de nuevos. Y nos llevaremos algunos encima, porque seguiremos teniendo rencillas, sentimientos enquistados y malos rollos. Cosas de la humanidad.

Pero soy optimista. He visto lo que el hospital es capaz de hacer. He visto cómo puede crecer. Lo he visto y lo he vivido. En estos meses vamos a ir asentando los cimientos del que será para muchos su Hospital.

P.D: aquí falta un vídeo de un amanecer en Son Espases 😉

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Le Tower von Babel

Pffffffffú! Madre mía! Cuánto polvo había cogido esto!

Toc, toc… Probando, probando… ¿se me oye? O mejor dicho, ¿se me lee?

Bueeeeno… pues estaba el otro día con mis nuevos compañeros… ¡Ah, sí! Que no os he comentado que ya no estoy en el Área de Calidad del hospital: estoy metido de lleno en el proyecto de informatización del viejo y el nuevo hospital… y también sigo con una pierna metida en Calidad (cosas de la falta de personal).

Resulta que la empresa que lleva todo el tema de la informatización es una empresa americana que nos envía gente de varios países: aparte de españoles, tenemos mejicanos, peruanos, franceses, ingleses, americanos (of course) y un sudafricano, que, curiosidades de la vida, iba conmigo al instituto. Casi todos hablan castellano, excepto un par que están en “proceso de aprendizaje”. Yo, aprovechando que uno de mis proyectos a corto plazo es sacarme el nivel 5 de Inglés, pedí que me hablasen todo el tiempo que pudiesen en inglés.

La cosa no va nada mal, pues he notado bastante mejoría.

Por hacer la gracia, les pedí a los franceses que me hablasen en francés. No es que yo haya estudiado francés, pero, como el catalán se le parece, y que no tengo vergüenza a la hora de aprender idiomas, pues ahí andamos, chapurreando francés.

Un día se me ocurrió preguntarle a mi ex-compañero de instituto cómo se decía “Buenos días” en Afrikaans… Después, “¿Cómo estás?”… Ahora tengo un profesor particular de Afrikaans en el trabajo 🙂

Y ya, la debacle fue la semana pasada cuando acordé con una compañera vasca hacer un intercambio cultural: ella me enseña vasco y yo a ella, catalán.

Uno… dos… tres… cuatro idiomas a la vez… ¿Masoquismo puro y duro? Por supuesto.

Soy consciente de que las oportunidades de hablar vasco y afrikaans en esta pequeña isla son bastante remotas, pero el saber no ocupa lugar. Además, el estar aprendiendo/practicando idiomas, me ha servido para darme cuenta de lo siguiente:

“Puedes decirle a un francés “I love you”, pero sólo llegarás a su corazón con un “Je t’aime””

Esto va para los que se han estado quejando por tener que aprender catalán: es cierto que el castellano es tan oficial como el catalán y es cierto que, a efectos prácticos, es mucho más práctico que todos hablemos en castellano, porque, total, lo sabemos todo el mundo en mayor o menor medida. Pero la comunicación no es sólo practicidad…

Práctico sería que todo el mundo aprendiese sólo un idioma. Por poner dos ejemplos facilones: inglés por ser el idioma de las ciencias y la informática o chino* por ser la lengua más hablada en el planeta.

Pero como ya he dicho, comunicarse no es lo mismo que ser prácticos. Cuando quieres comunicarte con alguien, sobre todo en profesiones como la nuestra, no sólo estás buscando dar información: quieres establecer un vínculo con esa persona; quieres que sepa que tú estás allí para ayudarla en lo que necesite; quieres que se pongan en marcha todos los mecanismos posibles para que ese acto de comunicación sea profundo y relevante. Es cierto que la comunicación no verbal ayuda muchísimo, pero no basta. Sólo cuando te comunicas con el otro usando su lenguaje es cuando  realmente se realiza el acto de la verdadera comunicación.

* Si nos ponemos en plan purista, el mandarín.

P.S: sí, tengo título de catalán, pero me lo tuve que ganar como casi todo el mundo estudiando y presentándome a la junta evaluadora… lo digo por si a alguien se le ocurre decir que los de la tierra tenemos ventaja y tal.

I'm on the road again

Algunos ya lo sabéis: fui papi por segunda vez hará cosa de un mes.
Un niño da trabajo; dos niños dan tres o cuatro veces más trabajo. Y en eso estamos, capeando el temporal a base de quitarte tiempo para tus cosas y dárselo a ellos. Ojo, que no me quejo: si lo necesitasen les daría las 24 horas al día… bueno, técnicamente, les das las 24 horas 😀
Afortunadamente, un móvil de estos de última generación me permite estar online, por lo que es posible que escriba más a menudo.
Ya os iré contando.

Síndrome del nido

Mini-apunte (o bobo-apunte que dicen algunos).

Dicen que el síndrome del nido es lo que les sucede a las embarazadas unos días antes de dar a luz: se ponen a limpiar la casa, ordenan y lo dejan todo preparado para la llegada del bebé.

Pues no sé si es la primavera o que el embarazado soy yo, pero acabo de ordenar el despacho a base de bien y despachando temas uno detrás de otro para no dejar nada pendiente.

P.D: las predicción es que para el 15 parimos. Y la persona que la ha realizado acertó con Ángel… veremos.

Redes sociales o "me trago mis palabras"

Ya lo sé… Antes de soltar una opinión sobre algo, debería parar un segundo y darle un par de vueltas a ver si tiene más posibilidades de las que se ven a simple vista.

Dije que no era muy amigo de las redes sociales y que no me suscitaban ningún interés… y ahora tengo que tragarme esas palabras. Eso o “donde dije digo, digo Diego”.

En uno de esos momentos de inspiración, llegué a la conclusión de que si la gente se está apuntando a las redes sociales, por algo será. Y ya que con el tema de los blogs da la sensación de que hemos llegado tarde, me dije que, al menos, no llegásemos tarde a esto.

Y puede que haya acertado…

De momento, una de las cosas positivas que le veo es la creación de una red de profesionales que, aunque ya pueda existir en foros y/o blogs, nunca tendrá tanta visibilidad. Además, el compartir un poco de tu información personal con el resto de personas hace que esta red no sea tan fría, lo cual está muy bien, ya que, por tradición, las relaciones online suelen serlo un poco.

Asímismo, los pacientes también pueden crear redes de familiares y/o afectados que sean mucho más “humanas” que las ya existentes. Obviamente, es todavía más humano crear grupos de presencia física, pero no siempre es posible crearlos y la red ofrece una oportunidad de oro para crear grupos de contacto y de intercambio de información.

En definitiva, animo a la gente a que le dé un par de vueltas. Quizá entre todos encontremos más usos a lo que algunos insisten en llamar Internet 3.0.

De vuelta

Ha pasado casi un mes desde la última entrada. Yo esperaba que mis apreciados lectores se rasgasen las vestiduras y amenazasen con revueltas si no aparecía pronto.

Mi gozo en un pozo… ( 🙂 )

Unas mini-vacaciones de Navidad con la familia y una reentrada al trabajo más lenta y perezosa de lo habitual han hecho que deje este blog un poco abandonado. Pero ya estoy de vuelta con las pilas cargadas.

Como propósito de Año Nuevo intentaré actualizar el blog una vez por semana… aunque, como todos los propósitos de Año Nuevo, en Marzo o así es probable que deje de cumplirlo (va, venga… ahora es cuando los que me leéis me tenéis que dar ánimos para continuar 😀 )

¡Pacientes!¡Unidos!¡Jamás serán vencidos!

Y que no haya sido una enfermera la persona que ha puesto esto en marcha…

Reconozco que no soy muy amigo de las redes sociales: tengo un perfil en Facebook que nunca miro y, aunque recibí una invitación, no tengo perfil en Tuenti. Son interesantes un par de días, por aquello de vincular a viejos conocidos y decirte cuatro cosas con ellos, pero después… más de lo mismo: ombliguismo puro y duro. No me interesa.

Sin embargo, las redes sociales tienen un gran potencial. Sobre todo, para poner en contacto y coordinarse con personas que, de otro modo, nunca se conocerían. Y esto cobra más valor cuando se trata de pacientes: gente que pasa por una enfermedad o proceso vital y que, con su experiencia, pueden ayudar a otros.

Eso es lo que están haciendo en “Autocuidado de la salud: Tu puedes“. Una red social de pacientes y afectados en la que pueden hablar unos con otros y compartir experiencias y dudas. Aún están en pañales, como quien dice, pero desde aquí aplaudo esta iniciativa y les doy ánimos para seguir adelante. También os invito a que deis un vistazo y, por supuesto, la recomendéis a vuestros pacientes y compañeros.