Herramientas de liderazgo

“Todos formamos un equipo y aquí mando yo”

Atribuíble a muchos “líderes”

Es curioso el tema de ser el responsable de un equipo. Por norma general, los que quieren serlo, son los menos capacitados para ello y, aquellos que lo están, no lo quieren ser. ¿Será que el cargo tiene demasiada mala prensa?

El marrón de ser el jefe

Hace poco que a mi mujer le han asignado (a dedo, como siempre) la responsabilidad de un servicio. No le ha hecho ni pizca de gracia. Además, parece que es un servicio difícil: usuarios difíciles, trabajadores difíciles, difícil organización… Según ella, un verdadero reto. Afortunadamente, la conozco lo suficiente para saber que es capaz de superarlo con creces.

Teóricamente, el líder

Ya he hablado varias veces del liderazgo y sus implicaciones. Pero cuanto más lo pienso y hablo con verdaderos monstruos de la gestión y el liderazgo, más veo que todas esas maravillosas teorías y herramientas que se dan en los cursos de gestión, son sólo eso: herramientas. Hay que tener un buen sustrato para hacer crecer las maravillosas plantas del liderazgo… sustrato que muy poquita gente tiene.

All you need is…?

Mi mujer me explicó uno de los últimos problemas del equipo: no siguen los protocolos de actuación. Aquí es cuando le dije que, para una gestión eficaz, necesitas ante todo dos herramientas:

– Comunicación

– Sentido común

El resto de herramientas te ayudan a orientar esos valiosos recursos, pero, por muy buena que sea la azada, no podrás plantar nada en una roca.

Communic…ando

Dicen que la información es poder. La gente hace lo que sea para tener un pedacito de información privilegiada con la que obtener poder, influencia o una posición ventajosa sobre otros. Carnaza para tiburones.

La gestión de un equipo no debe realizarse bloqueando la información, impidiendo que tus compañeros puedan tomar las decisiones adecuadas. La comunicación debe fluir en todas los sentidos y direcciones. El flujo de información: eso SÍ es el verdadero poder.

El menos común de los sentidos

También llamado sensatez. Poca sensatez se ve hoy en día.

No tengo nada más que añadir 😀

Profesional… muy profesional

Al final todo se reduce a que tanto responsables como trabajadores sean verdaderos profesionales, entiendan qué es el trabajar en equipo y quieran seguir las reglas de ESE juego. Porque hay que decirlo, las reglas del juego actual… pues no fomentan en nada que seamos profesionales: fomentan que seamos unas hijos de perrilla unos con otros.

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Objetivos

Estoy por enviar a la RAE una nueva definición de objetivo:

m. Dícese de aquella palabra que, pronunciada en presencia de alguien con un puesto de responsabilidad, produce en ese sujeto uno o varios de los siguientes estados: estupor, confusión, miedo, paranoia o ansiedad.

Ahora hablando en serio. El tema de la definición de objetivos no es nada fácil: si eres demasiado ambicioso, hay muchas probabilidades de que no llegues a cumplirlos; si pactas objetivos muy fáciles de cumplir (hay quien podría pactar objetivos que ya estén cumplidos), no se aprovecha el potencial de mejora.

Si nos fijamos en las características de cómo deben ser los objetivos, nos encontramos que son:

1. Claros y concretos

2. Medibles

3. Observables

Añadiría yo que tienen que ser realistas, aunque habrá quien diga que es de sentido común (el menos común de los sentidos): aunque suene muy bien decir que vas a tener una incidencia del 0% de úlceras por presión en tu unidad, no es realista y, cuanto más esfuerzo le eches, mayor será la frustración cuando compruebas que éste se ha ido al garete.

No estaría de más decir también que los objetivos tienen que responder a un plan de mejora… medir por medir… siempre estamos a tiempo de eso, pero es tiempo y esfuerzo que se pierden, que se podrían haber evitado si antes nos hubiésemos parado cinco minutos [1] a analizar y planificar la situación (el Planning del PDCA que lo llaman… están locos estos americanos 😀 )

En fin… sirva este post para mi objetivo del post semanal 😀

Quiero un destornillador… de Calidad

Ayer, mientras iba por la ciudad buscando algo que fotografiar, aproveché que el Pisuerga pasa por Valladolid y entré en una mini-cadena de ferreterías famosa en esta isla del Mediterráneo en busca de un par de cosas. Por desgracia, no pude encontrar lo que buscaba, pero mientras me dirigía a la salida, mis ojos repararon en dos carteles en la entrada: uno se titulaba “Misión” y el otro “Visión” y cada uno explicaban la misión y visión de la empresa, respectivamente.

No pude evitar el esbozar una sonrisa (¡Oh, Dios mío! ¡Sé de qué va el meollo! 🙂 ) y, ahora, mientras os explico esta vivencia, no puedo dejar de pensar en lo siguiente: está claro que, en tiempos de crisis, sólo aquellos que destaquen por encima de los demás, podrán sobrevivir. Lo cual me lleva a otra reflexión, que muchas veces he intentado explicar a expertos y profanos en el tema de la Calidad: a pesar de que estemos trabajando en la Sanidad Pública y tengamos poca “competencia”, el día en que los pacientes decidan tomar las riendas y exijan que sus cuidados y estancia sean de Calidad, los hospitales que estén preparados serán los que “sobrevivirán”.

Y como muestra un botón: entre ir a parir a uno u otro hospital de la ciudad, hay muuuuuucha gente que prefiere ir a la “competencia”. Por algo será…

P.D: y hablando de parir a la competencia… a finales de abril, si todo va bien, repetiré la experiencia de ser papi por segunda vez. Efectivamente, mi mujer está embarazada “one more time”.

Cociente de profesionalidad

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con gente muy capaz pero que no les renuevan el contrato? Mi mujer es uno de esos casos: es una excelente trabajadora (no lo digo yo, siempre recibe muy buenas críticas de sus superiores y compañeros) pero, como no tiene mucha puntuación en las bolsas de trabajo, está un par de meses un un puesto y después a casita.

Siempre hemos oído de casos en los que los supervisores han podido reclamar a esos trabajadores haciendo que pasen por delante de otros en la bolsa y también conocemos de gente que no pega un palo al agua, pero que, al tener unas puntuaciones altas, le siguen renovando.

Entonces he recordado que en el hospital se está hablando de realizar evaluación por competencias (voluntaria) que consistiría en una autoevaluación, una evaluación del responsable inmediato y la evaluación de los compañeros, dando como resultado el nivel que tienes como profesional en función a unas competencias. El problema es: ¿cómo se traduce eso?

Ahí podría entrar el cociente de profesionalidad: sería un modificador a la puntuación que se tiene en la bolsa de trabajo en función al resultado de la evaluación por competencias. Podría tratarse de un factor por el que se multipliquen los puntos en la bolsa: a mayor evaluación, más aumentan tus puntos; si obtienes una mala evaluación, tus puntos decrecen. Así, no bastaría con sólo hacer cientos de cursos para tener puntos: tendría que demostrarse que aplicas esos conocimientos en la práctica diaria.

Follow the lider!

Como el post sobre la Gestión total de Calidad está dando unos comentarios majos sobre liderazgo, me he animado a escribir algo sobre ello.

Ante todo, estoy muy de acuerdo en que el liderazgo es una cosa muy importante para alcanzar la excelencia. Sin líderes que nos ayuden a conseguir los objetivos marcados, iríamos sin rumbo, haciendo las cosas sin ton ni son (cosa que sucede en muchas ocasiones).

Primero, distinguir entre lo que es un jefe de lo que es un líder. Todos en alguna ocasión hemos conocido supervisores (o compañeros) que te dicen lo que hay que hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo; dirigen las acciones de sus subordinados y, lo que buscan, es que las cosas se hagan… ni más ni menos. Esos son los jefes.

Pero hay otra manera de conseguir que se hagan las cosas. Es cierto que, al principio, si se tiene poca experiencia, necesitas que alguien que te lleve de la mano; pero cuando ya alcanzas la competencia, no deberíamos quedarnos allí. Aquí es donde entran los líderes: gente que nos guía y muestra un camino a seguir; nos convierte en colaboradores y no en amenazas; en definitiva, nos hace crecer en nuestra profesión.

Es cierto, hay muy poca gente que sea así y, los que lo son, muchas veces se les deniega la posibilidad de poder liderar a otros. Sin embargo, a medida que los pacientes vayan demandando cuidados de mayor calidad, la necesidad de que los líderes ocupen esos cargos será mayor. Es mi esperanza.

Pensándolo bien, no creo que haya líderes buenos o malos… hay líderes y jefes. Pero antes de dar una connotación negativa a los jefes, hay que decir, que es necesario ser “jefe” con algunos, siempre que el líder así lo crea necesario. El problema es que los líderes acaben siendo jefes porque es más sencillo.

Gestión total de calidad

A petición de un comentario, hoy pensaba hablar sobre la Gestión total de calidad y su aplicabilidad en un hospital, pero mientras escribía pensaba que hay gente con más experiencia y más conocimientos sobre el tema. “A ver si al final voy a decir alguna barbaridad” y “me estoy metiendo en camisa de once varas” eran argumentos que asaltaban mi mente.

Por eso, prefiero ser precavido (“valdré por dos”) y simplemente invitar a la gente que lea este blog a que comente su experiencia con el área de calidad y la visión que tiene sobre la gestión dentro de su hospital o lugar de trabajo.

Os espero.