¿Ha muerto la blogosfera?

“No estaba muerto, estaba de parranda”

Que nadie me malentienda: la blogosfera sigue viva y con gente muy activa. El problema es que tengo la sensación de que mi contribución a la blogosfera ha fallecido.

Actualizando el blog

No es algo que sólo me afecte a mí. Internet está lleno de artículos como este: gente que empieza un blog con ilusión, escribe varios posts a la semana (bueno, yo ni eso) y que, al final, acaba abandonando el blog como quien abandona a un perrillo en la carretera (Él nunca lo haría).

Entonces, ¿echamos el cierre? ¡NORL! Este blog seguirá vivo, pero con cambios.

Un lugar para cada cosa

Twitter, Facebook, Linkedin,… está claro que el futuro de Internet pasa por las redes sociales. Tras una reflexión, he llegado a las siguientes conclusiones:

– Facebook: es para los amigos (¡Duh!). Parece que digo una perogrullada, pero es así.

– Linkedin: es para los contactos profesionales (Double-¡Duh!). Otra perogrullada.

– Twitter: mucha gente se queja de la volatilidad de Twitter y de que su intenso ritmo no permite la reflexión. Si bien es cierto, yo creo que Twitter es una herramienta con un potencial brutal. Pensemos en lo siguiente: en Twitter tenemos médicos, enfermeros, pacientes, expertos, economistas, científicos,… un pool neuronal gigantesco al que sólo le hace falta un empujón en la dirección correcta para ponerlo en marcha.

– Los blogs: para mí, ha pasado de ser el lugar de las conversaciones, el cual se lo lleva Twitter de calle, a ser el repositorio de la información. Esa va a ser la función de mi blog a partir de ahora.

Neuro-Twitter

Ya hay gente que ha visto la utilidad de Twitter para organizar a las mentes pensantes. Cada martes de 16 a 17, se celebra en Twitter un intercambio de ideas y reflexiones. Con ayuda del hashtag #hcsmeuES, se puede seguir perfectamente el evento.

Creo que hay que usar ese potencial.

Pay per knowledge

“Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura”

Bernardo de Chartres

Muchos ya sabéis que soy un defensor del software libre por razones éticas: el conocimiento debe ser libre. Lo que no sabía es que el mundo de la sanidad también tiene su propio “software privativo” en las áreas del conocimiento… y no me refiero a los sistemas de información, que también.

Glasgow 10

Todo el mundo que se dedique a la sanidad, sabe a qué atenerse cuando tienes un paciente con Glasgow 10… o con Downton 3… o un Barthel de 80. Y es que, una vez definidos una parámetros, es más fácil y rápido hacer una referencia numérica a éstos en vez de describirlos uno por uno. En otras palabras, es más sencillo decir Glasgow 10 que apertura de ojos espontánea, respuesta verbal inapropiada y respuesta motora de localización del dolor.

¿Te gusta? Paga

Estábamos tan contentos en plena fase de construcción del sistema cuando uno de los analistas nos comentó que los psicólogos utilizan una escala, pero que, si queríamos usarla en el sistema, teníamos que pagar copyright.

¿Perdón? ¿Pagar por usar una escala? Pero será una excepción…

Pues no.

Escalas, valoraciones, los diagnósticos de Enfermería… resulta que un parte del presupuesto es para pagar por su uso. Pagar… por el conocimiento.

Money, money…

Entiendo que en una sociedad como la nuestra, que participa del juego capitalista, el pago por bienes y servicios sea algo habitual. ¿Pero pagar por aplicar o buscar conocimiento? Nos hemos excedido.

Es verdad que hay excepciones en el pago de estos “impuestos sobre el conocimiento”. Por ejemplo, no es necesario pagar si no vas a realizar investigación con esas escalas, pero como quieras investigar (generar conocimiento) usándola, tendrás que pasar por caja.

¿Deberíamos empezar a plantearnos el uso de licencias de “software libre” para las escalas que vayamos generando?