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Día mundial de la Enfermería: donde menos te lo esperas

Mucho se ha escrito sobre el papel de la enfermera en nuestra sociedad, de nuestra visibilidad y de nuestra profesión, por lo que no voy a aburrir a nadie intentando reinventar la rueda. Es más, de un tiempo a esta parte, se podría decir que me estoy transformando, que más que una enfermera, me estoy convirtiendo en, lo que algunas personas llaman “enfermático”: mitad enfermera, mitad informático, todo marrones.

Y quizá por eso, cada vez soy más enfermera. Si bien es cierto que ya hace bastante que no estoy en contacto con el paciente, eso no quiere decir que haya perdido el contacto con mi profesión. ¿Acaso una enfermera dedicada a la gestión deja de serlo?¿Y las que investigan? El hecho de que cuenten con nuestra área de conocimientos para tareas que habitualmente se reservaban a otros profesionales implica que damos un valor añadido.

Es cierto que da la sensación de que estamos viviendo unos momentos de parálisis en la profesión en la que nos dejamos la piel, pero no vemos resultados. Que aunque haya gente brillante en nuestra profesión, montando campañas y planteándose una nueva visión de cómo hacer las cosas, la gran mayoría de los profesionales no las notan. Y, sin embargo, el hecho de que nos podamos encontrar a profesionales de la enfermería en lugares totalmente inauditos, hace que mire al futuro con curiosidad y me plantee “¿Dónde estará la próxima sorpresa?”.

 

P.D: ¡Ah, sí! Que he desempolvado el blog y tal… A ver cuánto dura

 

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